Londres

BRACAP_POST_LONDON_15

Londres

Foto: Quim Capdevila

Recuerdo perfectamente ese momento. ¡Creo que nunca lo voy a olvidar! Acabábamos de llegar de Paris en autobús y estábamos haciendo el check-in en el hotel de Londres, cuando le digo a una chica súper maja que trabaja en la recepción del hotel:

—¡Muchas gracias por arreglarlo todo! Así, al menos, le podremos devolver el dinero al cliente que ha cancelado el resto del viaje debido a una lipotimia, pues debe regresar esta noche en una ambulancia hacía su ciudad de origen. Suerte que lo cubre el seguro —me digo a mi misma.

—A nosotros también nos va bien porque estamos en overbooking, así que utilizaremos esta habitación para otro cliente que está esperando.

Todo bien. Termino de repartir las llaves de las habitaciones cuando, de golpe, se abre la puerta del hotel y aparecen Héctor y su esposa. ¿Es una aparición? Oh, ¡my God!

—¡Judit! ¡Andamos por aquí de nuevo! Llevo todo el día en el hospital y no me apetecía nada viajar de noche en la ambulancia. Lo he hablado con el doctor y me ha dejado pasar la noche aquí en el hotel, descansar un poco y regresar mañana por la mañana a casa.

—¡Qué alegría, Héctor! Eso quiere decir que estás mejor —le digo mientras miro de reojo a la recepcionista tan simpática que me hace un gesto de NO con la cabeza.

Sin pensármelo, les doy la llave de la que tenía que ser mi habitación y aquí no ha pasado nada. En recepción me ayudan a buscar hotel en la zona, pero el más cercano está a 30km y yo no puedo dejar el grupo … así que me ofrecen la única alternativa posible en ese momento: poner una cama supletoria en la sala de desayunos y quitarlo antes de que lo abran para los clientes del hotel. ¡ACEPTADO!

A las 06h00 de la mañana me despiertan para despejar la sala y me voy directa a la habitación del conductor del autobús para que me deje darme una ducha. Desayuno para recobrar fuerzas y espero al grupo en la recepción del hotel para empezar la ruta.

Foto: Silvia Ragel

—Como veis, Londres y la lluvia es un poco leyenda urbana. Sí, llueve, pero también siempre acaba saliendo el sol.

—Pues yo no llevo crema solar! … Josefa, ¿no tendrás un poco de cremita en este bolso tan grande que llevas? —dice Claudia mientras se toca los mofletes.

—En este bolso llevo de todo. Chicos y chicas, quien quiera crema… a la cola —dice mientras se ríe y saca un bote de factor 50+.

Hacen cola detrás de Claudia mientras les hago una foto del momento: crema con el Big Ben de fondo. Seguimos caminando a lo largo del rio Támesis y al atardecer les llevo a un lugar precioso: el museo TATE Modern, en el que han abierto una terraza en la parte más alta del edificio con vistas 360º de Londres ¡espectacular!

—¡Guau! ¡Menudas vistas para una puesta de sol! Nunca hubiera dicho que habría un lugar así dentro de un museo —dice Pablo, mientras no para de captar momentos con su móvil.

El fin de semana llega y, como me habían comentado que les encantaban los mercadillos, visitamos los más conocidos en Notting Hill (mercado de Portobello) y Camden Town.

Ambos con estilos completamente diferentes. Aquí Pablo se enamora de una chaqueta de piel tipo roquera y ya empieza a hacer shopping sin parar.

—¿Ves, Pablo? Tú te puedes quedar en el barrio de Camden town, va mucho contigo. Así, con un estilo más… alternativo —dice Claudia, mientras le guiña el ojo.

—Sé que lo dices porque tu prefieres quedarte en Notting Hill y perderme de vista. ¿No esperaras que aparezca Hugh Grant por ahí verdad?

—El Hugh Grant de mi vida eres tú —le dice, y acto seguido le planta un beso.

—Eh, chicos, no podéis esperar a llegar al hotel, ¿o qué? —dice Josefa y todos se echan a reír.

Esa noche me confiesan que, aunque les encantó el fish & chips (pescado con un rebozado crujiente y patatas) y el Sunday roast (carne asada), echan de menos la comida mexicana. Así que nos vamos a un restaurante con comida y música mexicana que esta genial: ¡Ay, Caramba!

Recuerdos, recuerdos y anécdotas en los que pienso ahora, caminando por el centro de Londres, una de las ciudades que me tiene más enamorada y en la que me siento como en casa.

Cuando llego al hotel, sonrió hacia adentro, enciendo mi portátil y me decido a enviarles un email para ver cómo se encuentran: “Queridos Claudia y Pablo…“

Foto: Judit Tasies

Judit Tasies

Nómada, enamorada de viajar

Judit Tasies


Dicen que nunca es tarde y así es: Durante mi infancia nunca había viajado fuera de España.
Ahora hace diez años que me convertí en medio “Nómada”. Enamorada de viajar, de conocer gente maravillosa por el mundo y de escuchar sus historias.
Cada vez que planeo un nuevo viaje no puedo evitar sonreír y sentir una felicidad enorme.
Una pasión compartida por muchos de nosotros que es contagiosa y que crea adicción.